Vacunas: ¿Efectivas y seguras?

Existen preguntas que parecen no tener respuesta en cuanto a la seguridad y efectividad de las vacunas. ¿Por qué sólo se publican investigaciones que destacan su efectividad en la reducción de muertes? ¿Por qué no se investiga sobre el aumento de afecciones cardíacas, accidentes cerebrovasculares, arritmias, cuadros respiratorios prolongados y otros efectos adversos que pueden ser causados por las vacunas? ¿Por qué no se realizan estudios a corto, mediano y largo plazo para determinar la efectividad y seguridad de las vacunas?.

Desafortunadamente, muchos artículos de investigación detrás de grandes industrias farmacéuticas imponen sus medicamentos como la única solución sin considerar los efectos adversos que pueden surgir. Es importante recordar que los medicamentos son la tercera causa de muerte en el mundo, y es crucial que se realicen estudios éticos e imparciales para garantizar la seguridad de las vacunas y otros medicamentos.

Desafortunadamente, la historia ha demostrado que incluso los experimentos médicos más sólidos pueden salir mal. Por ejemplo, el «Estudio de sífilis de Tuskegee», que se llevó a cabo en Estados Unidos entre 1932 y 1972, consistió en observar la evolución de la sífilis en un grupo de hombres afroamericanos sin su consentimiento y sin ofrecerles tratamiento, incluso después de que la penicilina se convirtiera en un tratamiento efectivo para la enfermedad. Como resultado, muchos de los participantes sufrieron daños permanentes en su salud y algunos incluso murieron. Este estudio es un ejemplo de la importancia de la ética en la investigación médica y la necesidad de proteger los derechos de los participantes en estudios clínicos.

Otro ejemplo reciente es el caso de la talidomida, un medicamento que se usaba para tratar las náuseas durante el embarazo en la década de 1950 y principios de la de 1960. Se descubrió que la talidomida causaba malformaciones graves en los bebés, pero solo después de que se hubieran producido miles de casos de niños afectados en todo el mundo. Este caso destaca la importancia de realizar investigaciones exhaustivas y tener en cuenta los posibles efectos adversos antes de aprobar y comercializar cualquier medicamento.

La medicina actual ha perdido el rumbo. Se ha perdido la clínica como lo soberano, el examen físico, etc. Ahora se basa solo en medicar, pedir PCR o análisis sin saber ni para qué, y guiarse por los resultados sin mirar al paciente. Solo dan drogas, y cada vez hay más enfermos. Las farmacéuticas nos quieren enfermos.

Para ser escuchados, es importante juntar los casos en número de muertes, número de enfermos crónicos post vacuna y número de arrepentidos. Solo así podremos llamar la atención sobre la situación y generar un cambio positivo en el futuro.

Autor, Doctora Mirta.

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